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UNA CARTA DE FLORIAN FELIX A SU EMINENCIA REVERENDÍSIMA

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Escrito por Debate Plural
Rolando Florián Feliz

Rolando Florián Feliz

UNA CARTA DE FLORIAN FELIX A SU

EMINENCIA REVERENDÍSIMA

¨Ángel Moreta¨

El día 13 de mayo del corriente año 2009, cumplió un año la carta enviada por Rolando Florián Feliz a su Eminencia Reverendísima, jefe de la iglesia católica dominicana, Monseñor Cardenal Jesús López Rodríguez.

En dicha comunicación expresa su manifestación de arrepentimiento, tanto a la iglesia como a la sociedad, y le atribuye a obra de Dios su acercamiento a la religión cristiana. Florián Feliz solicita a Monseñor Jesús López Rodríguez que le conceda la oportunidad de recibirle la confesión de sus hechos negativos, ¨Porque quiero manifestarle a Dios mediante usted que soy un hombre nuevo, que soy un padre que durante todo este tiempo he perdido una gran parte de vida, de mis hijos y es mi gran anhelo poder recuperar junto a mi familia¨ el tiempo perdido. A continuación transcribimos ad-textum la referida carta:

Santo Domingo, Rep. Dom.13 de mayo del 2008

Eminencia Reverendísima:Monseñor De Jesús Cardenal López Rodríguez

Respetuosamente mediante la presente tengo a bien dirigirme a usted con la finalidad de expresarle que soy un ser humano que Dios le ha dado la oportunidad de enmendar mis errores, en el tiempo que llevo recluido he podido tener un gran acercamiento con Dios, hoy le manifiesto a usted y a la sociedad mi arrepentimiento y la obra que Dios ha hecho en mi, le solicito que dentro de sus posibilidades me de la oportunidad de recibir de usted la confesión porque quiero manifestarle a Dios mediante usted que soy un hombre nuevo, que soy un padre que durante todo este tiempo ha perdido una gran parte de mi vida, de mis hijos y es mi gran anhelo poder recuperar junto a mi familia este tiempo, quiero llevar mi vida y la de mis 14 hijos por el camino cristiano nunca he tenido la oportunidad de recibir la confesión mientras he guardado prisión y le pido a usted que sea el facilitador de la necesidad que tengo de ser confesado.

He llevado un largo proceso, he pagado mis errores no solo con cárcel, sino también con la ausencia de mi familia, hijos y el rechazo de la sociedad, hoy quiero reintegrarme a la sociedad mostrando el hombre en quien me he convertido y me hace feliz saber que así como el papa Juan Pablo II perdono a quien un día atento contra su vida, yendo hasta el calabozo donde se encontraba su agresor dio un gran ejemplo digno de quien el represento en la tierra de humildad, y el verdadero perdón, así como Jesús murió para darnos una oportunidad y librarnos del pecado y para vivir , quiero recibir la confesión y pedir perdón al todo poderoso.

Quiero que usted como representante de la Iglesia católica y de cristo, no se fije en el joven que entro hace 14 años, sino en el ser humano que va a salir para ser ejemplo de la juventud y mis hijos que me esperan con tanto anhelo.

Esperando recibir su pronta repuesta, dando gracias anticipadas, se despide,

Rolando Florián Feliz.-

En ese texto, el escritor es preciso, claro y espontáneo. Desea recuperar su familia y solicitar perdón por sus hechos a la sociedad dominicana. Quiere confesarse con la persona del Cardenal López Rodríguez y afirma que tiene la necesidad espiritual de este acto solemne. Considera que ya ha pagado sus errores con cárcel y quiere reintegrarse a la sociedad dominicana, mostrando el hombre en que se ha convertido con la compañía de la religión cristiana. Además, quiere recibir la confesión para pedir perdón a Dios por sus errores y sus pecados.

No hemos sabido si el cardenal respondió la correspondencia, pues no vimos ninguna manifestación en ese sentido; pero lo que sí parece cierto es que el capo estaba en un profundo proceso de escribir sus memorias y que no solamente quería confesarse con tan alta figura religiosa, sino también manifestar con sinceridad su arrepentimiento en lata voz en búsqueda de conmiseración. Pareciera como si el cardenal pudiere hacer el relevo de San Agustín. O talvez, si el juez de la pena de San Cristóbal hubiese consentido en otorgar libertad condicional, el reo arrepentido no seria hoy un hombre muerto, y talvez hubiese servido para reintegrarse plenamente al sacrificio y la sabiduría del hombre arrepentido y humillado por la sagrada figura de la religión.

Y tal vez, si el cardenal lo hubiese confesado, fuera una bestia que regresa al redil, fuera un paso hacia su liberación espiritual. Pero ni uno ni otro caso ocurrieron, y la hipótesis aquí es que alguien pudo tener miedo de la confesión que quería el capo. ¿Quién podría tener miedo de la confesión de Florián Feliz? ¿Quién podría sentirse aludido? ¿Habría alguien que no quisiera que su nombre rodara en el confesionario cardenalicio? ¿Podría ser ésta la causa de su abyecto asesinato? ¿Qué motivos pudo haber para un homicidio cobarde y bochornoso para el sistema carcelario dominicano? ¿Es legítimo el crimen contra un reo sometido y aherrojado en la penumbra de la cárcel pública? ¿Quién encomendó su muerte?…

Actualmente estamos en una sociedad donde los negociantes de drogas y todo tipo de estupefaciente y los políticos partidarios son exponentes de la cultura del dinero fácil e ilícito.

Son muchos en nuestra sociedad los exponentes de esa ¨cultura¨, totalmente vigente en el medio contemporáneo dominicano. Se trata de la fascinación y el encanto por el dinero o del dominio de las mentalidades por el fetichismo de la mercancía, concepto que desarrolló Carlos Marx en la sección primera de su obra ¨El Capital¨; la adoración ilusoria y la fantasía de la mercancía y del dinero. El mundo del fetichismo de la mercancía es una estructura mental prevaleciente en las sociedades dominadas por el capitalismo, desarrollas o subdesarrolladas, y el mejor exponente de ésta inversión de valores no son los negociantes de drogas, sino, al decir del periodista Claudio Acosta (Periódico Hoy, 22/05/09, Pag. 2-A), los políticos partidarios, ¨que durante décadas nos han estrujado en la cara, con absoluta impunidad, sus bienes mal habidos, sus fortunas infladas por la prevaricación y el latrocinio, eso que bien puede ser llamado (para hacer alusión a un fenómeno tan pronto como reciente), ¨el gran salto dialéctico de la chancleta a la Jeepeta¨.

¿Cuáles serán más peligrosos, unos u otros o ambos?. El fetichismo de la mercancía conduce a la inversión de valores, tal la impunidad, y tan peligroso son los capos como los políticos partidistas que han dado el ¨Salto dialéctico¨, y venden diariamente su alma al mejor postor (Ver Andrés López López, El Cartel de los Sapos).

 

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