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DELINCUENCIA Y CORRUPCIÓN EN REPÚBLICA DOMINICANA EN EL AÑO 2012

por: Ángel Moreta.

delincuencia 1

I/IIEl nuevo año 2012, encuentra a la sociedad dominicana en un estado social, económico e institucional verdaderamente desastroso y catastrófico. El diagnostico de los problemas que afectan al país es preciso: 1. Deterioro de las instituciones gubernamentales, por ejemplo, las Fuerzas Armadas y La Policía Nacional, como consecuencia del trafico de drogas, lavado y corrupción administrativa crecientes.

2. El auge de la delincuencia criminal, que tiene sus raíces en la mala distribución del ingreso nacional, el desempleo al nivel de un 30% de la población económicamente activa, y la poca organización de la clase trabajadora, obstaculizada en sus condiciones de organización sindical en las empresas.

3. La crisis de la agricultura y el auge de las importaciones por encima de las exportaciones, lo que indica un desequilibrio social.

4. La crisis social permanente, caracterizada por la baja inversión del Estado en las áreas de educación, salud, alimentación y construcciones, acompañada ésta por la no existencia de mecanismos de control de precios o por la poca eficiencia de éstos debido a la falta del poder necesario para el ejercicio del control de precios.

5. La carestía en general de los bienes de consumo en materia de alimentación y de salud de la población, tal como los precios incontrolados de los medicamentos.

6. La baja inversión social del Estado viene acompañada de la corrupción administrativa y de la concentración de la inversión en ciertas áreas privilegiadas que no ayudan a un sano financiamiento equilibrado de las áreas fundamentales de la economía.

7. La debilidad institucional, el clientelismo, el tráfico de influencias, el reeleccionismo, el robo y el saqueo de los fondos públicos.

8. acompañado èsto del uso masivo de los recursos del Estado para la perpetuación viciosa en el poder, tanto de los gobernantes como de los partidos que ascienden al control del gobierno y del Estado.

9. La no aplicación de la ley de función pùblica, de competitividad, de contratación de obras del Estado y la no aplicación de legislaciones que obligan a las licitaciones de las obras públicas.

10. El tráfico de influencia es particularmente pernicioso, y ayuda a incrementar los niveles de corrupción administrativa, cada vez más crecientes y tolerados en el Estado dominicano.

11. Las contradicciones sociales fundamentales de la sociedad dominicana, que conducen a los conflictos de las élites económicas entre si, especialmente conflictos de intereses económicos y sociales.

12. El narcotráfico al desnudo, tales como las inmensas redes que conducían Quirino y Figueroa Agosto, y otras ramificaciones.

13. Hay que mencionar también los bajos niveles de ingresos de la población trabajadora en general y de los miembros de las instituciones del Estado y de los institutos castrenses, cuyos miembros se ven empujados a convertirse en delincuentes activos o socios de los delincuentes.

14. El vínculo entre miembros, rasos, clases y oficiales, con el tráfico de drogas, el lavado y otros delitos conexos.

En este diagnóstico social, económico e institucional en sentido amplio se encuentran las raíces de la delincuencia en la República Dominicana. Las instituciones represivas se caracterizan por su incapacidad en sentido general para combatir y contrarrestar estratégicamente la delincuencia, que de por sí es un fenómeno complejo y que no tiene en las actuales circunstancias una solución confiable e inmediata.

El único camino para atacar la delincuencia criminal es el mejoramiento de los niveles económicos y sociales de la población y la eficiencia de las instituciones; el aumento de la inversión social, la redistribución del ingreso y el incremento de las políticas sociales en provecho y beneficio de la población desvalida. Los niveles de miseria absoluta y el robo de los fondos públicos son causa eficiente de la delincuencia.

La ley del talión, la agresión virulenta contra reales o supuestos individuos tildados de delincuentes; coger la justicia en sus manos, no es la solución a tan grave problema. Tampoco lo es la justicia dominicana: ésta tiene un sistema carcelario deficiente, con débiles controles y pocas actividades productivas en la población carcelaria, amén de la presencia de una mala y negativa pedagogía social.

Además hay que considerar la existencia de un procedimiento penal poco confiable, con funcionarios nombrados improvisadamente a base del tráfico de influencia, del amiguismo y el compadreo, que conduce a las compras de votos y de firmas para uso político a base de bonificaciones o de recursos del Estado (seguiremos).

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